miércoles, 14 de noviembre de 2012

Al fin y al Cabo, solo un sueño...

Pat Baldenegro Corujo
"La mujer de violeta", por mi querida amiga Pat
Llegué a esa playa y desde lejos visualicé la casa. Estaba intacta. Los colores de aquel paisaje, se mantenían nítidos. La energía del lugar era la misma, que alguna vez, me supo cambiar la vida en un instante. Me aproximé a la puerta. Como nadie apareció, entré. Y allí estaba ella... de espaldas, sentada en su sillón mirando el mar. 

Habían pasado 30 años. Muchos si me detenía a contarlos, pero pocos para relatar en algunas líneas. Su belleza iluminaba. Su sonrisa, cálida y natural, me hicieron sentir a salvo. Sin hablar, nos entendimos. Quise explicarle el por qué de mi ausencia, pero no hizo falta. En breves segundos, unas lágrimas rodaron por su rostro. La conocía mucho, quizá de alguna otra vida también, pero supe que no lloraba de tristeza. 

Me llevó a la playa y me señaló el horizonte. Quedé paralizada ante tanta perfección. Sus rulos y su recurrente vestido violeta, eran la prueba fehaciente, de que el tiempo, no había pasado. El viento se encargó de ellos. Ella cerró los ojos y respiró 
profundamente. Era feliz.

Cuando volví a mirarla, ya no estaba. Solo un segundo bastó para que ella, desapareciera...

Y todo que parecía tan real!





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