viernes, 12 de noviembre de 2010

IRMA


Cuando sos bebé están todos al lado tuyo. La gente festeja tu nacimiento con regalos comida para los grandes. Estuviste nueve meses en la panza de tu vieja; todos contentos y de golpe ahí estás. Mientras te gestabas no imaginabas nada ni podías pensar que al ver la luz tendrías una vida oscura y triste, pero todo lo que hiciste está fotografiado.

Irma nació un 17 de junio ¿¿De qué año?? En su interior es tan coqueta que no te lo dice para que no la descubras. Yo no sabía quien era, solo caminaba con destino Pilar pensando en la noche que había tenido y de golpe la ví. Me pidió que le diera fuego porque tenía frío y quería tomar algo caliente. La miré y le dije que no tenía, ella me miró a los ojos y me dijo que no podía más. Me quedé mirándola y fui a un kiosco a comprarle fósforos. Ella no estaba bien, estaba muy sucia, desalineada, lastimada y con las piernas muy hinchadas, no podía dejarla sola.

Cuando volví estaba Victoria, ella era una psicóloga del barrio que al parecer la conocía. Me dijo que Irma vivía ahí desde hace muchísimos años y que no quería moverse de su casa porque la familia quería usurparle su lugar. Irma nos hizo pasar. Yo por momentos sentí miedo. El lugar era horrible, tenebroso y con un olor a humedad que contaminaba todo lo que había cerca. Cada sector de la casa estaba adornado por fotos en blanco y negro y llenas de hongos. Retratos de la niñez, adolescencia y adultez de Irma. En cada una de ellas se la podía ver sonriendo y rodeada de gente. Caminé por cada una de las habitaciones de la casa esperando encontrar un teléfono o dato para poder hablar con algún familiar de la pobre viejita para ayudarla. Todo fue en vano porque no encontré nada. Irma me pidió que me fijara que le pasaba a su teléfono que no tenía tono y cuando me acerqué, comprobé que no tenía cable. Las muñecas antiguas y rotas me aterraban. Le compré comida y me fui cuando entró en shock creyendo que le queríamos robar. La dejé porque su reacción era normal.

No se por qué entre a su casa sin pensarlo, pero solo quería que Irma hablara con alguien, cuando estaba saliendo me agarró el brazo y me pidió que no la abandonara, que por favor volviera a escucharla. Me fui a Pilar pensando en ella y a los dos días volví a su casa, le llevé comida y me contó que solo tenía unos sobrinos que le querían sacar todo lo que tenía y que estaban esperando que muriera, que estaba sola, que no tenía hijos, que era viuda y varias anécdotas más. Con lágrimas en los ojos, Irma me fue contando la historia de cada una de las fotos que adornaba su casa. Así estuve varias tardes. Tratando de qué estuviera mejor.

Una tarde volví y no estaba. Los vecinos de la zona me dijeron que el Same se la había llevado al Hospital Fernández. Me tomé un taxi y fui a buscarla pero cuando llegué nadie sabía absolutamente nada de ella. Llegué a hablar con el director de la guardia porque no podía ser que nadie tenga un puto registro de la existencia de Irma. Nadie sabía que contestar o como encontrarla. Después de un largo llanto impotente volví a la puerta de su casa pero no había nadie. Me quedé sentada en la puerta de su casa recordando cada una de sus fotos y de su historia, triste me volví a mi casa. A los pocos días pasé por la puerta de la casa de Irma y la puerta tenía un candado. Con el tiempo empecé a olvidarla y a limpiar la culpa de no haber hecho más por ella. Hoy, 12 de noviembre de 2010 y a cinco años de la historia de esta misteriosa mujer, solo queda un edificio nuevo en el lugar donde ella vivía.

El camino es muy largo aprendiendo a llevarla; niñez, adolescencia, juventud, adultez y la vejez que aniquila todo el pasado. Y en toda esa lucha, las fotos; las únicas que graban en cada imagen los pasos que vas dando para llegar a tu HOY.

3 comentarios:

Unknown dijo...

Bien narrado, me copo la historia, escribi mas!

ÉNOLA dijo...

Gracias P! Tengo varias historietas nuevas y ya escritas que iré subiendo. El blog estaba abandonado. Gracias por el temita!!

Pon dijo...

Me gusta!

me gusta tu lente .

mas beso.