lunes, 2 de junio de 2008

Mirilla...

Escuchaba ruidos raros y me asusté. No sabía quienes eran. Ella siempre con sus pelos rubios bien peinados. Siempre elegante. Saludaba con la mano y cerraba la puerta del ascensor. Se quedaba mirando por las escaleras para saber si su invitado se había ido. Hasta que la puerta de calle no se oía no volvía a su departamento.
Todas las noches pasaba lo mismo. Por unas semanas no la escuché más. No había ruidos raros. También me asusté. Un día llegó la policía al edificio. Los vi. Entraron a la fuerza ya que nadie contestaba. Solo pude divisar una peluca rubia. De golpe se apagó la luz.

1 comentario:

Anónimo dijo...

El publico quiere Mirilla II!. Muy simple, muy bueno. En todo edificio hay una 'comunidad'. Asdrubal.